“USTED PRIMERO”: EL VIAJE DE LA LIBERTAD.
Era por carnavales cuando
quedamos para cenar en casa de María y Vidal. Son dos estupendos anfitriones
que desde el principio te abren las puertas de su casa y de su corazón. Tan
vitalistas y entusiastas. Tan cordiales y joviales que es imposible no sucumbir
a su encanto. Ellos, junto con Laura y Antonio –DOS AMIGOS CON MAYÚSCULAS
con los que hemos compartido muchas vivencias buenas y últimamente no tan
buenas, tenían en mente realizar este viaje y nos contaron lo bonito que podía llegar a ser. Nosotros
teníamos otro plan de vacaciones para este año, la verdad, pero al final nos
dejamos llevar por el canto de sirenas de estos cuatro locos estupendos. Sin
saberlo, ya estábamos “embarcados” en el proyecto, sólo faltaba dar
el “si, quiero”. Y lo dimos días más tarde.
Las más jóvenes del viaje eran Eva
y Cristina. Eva, a la que conozco desde que nació, es una chica guapa, brillante,
responsable y preocupada por los demás. Tiene un gran corazón y un enorme potencial.
Cristina, a la que conozco de
otros viajes, es una chica bastante despierta que se integra bien en grupo. Conoce
bien sus posibilidades. Pienso que los retos le estimulan y le hacen crecer
como persona. Es también una chica estupenda.
A ambas les hemos escandalizado
en más de una ocasión por nuestro comportamiento, pero estoy seguro que es un
viaje que nunca van a olvidar. El tiempo da la perspectiva justa a las cosas.
Lo que a continuación escribo es
la experiencia del viaje bajo mi punto de vista. Tengo que decir que para mí,
especialmente este año, ha sido un viaje para los sentidos. La vida siempre nos
pone delante aquello que necesitamos. Sólo hay que saber observar, esperar y
estar alerta para que no pase de largo la oportunidad. Yo no la dejé pasar. Y
me alegro mucho por ello. Esta vivencia, con amigos de siempre, con nuevos
amigos, con el mar, ha sido inolvidable: un viaje de libertad, cariño, mucho
amor y humor.
Lo he escrito con todo el cariño
para vosotros. Espero que os guste. Se admiten cambios…, pero no voy a cambiar
ni una coma, ja, ja, ja.
EL VIAJE
Yo fui el último en embarcar.
Cuando llegué, Israel, Isra para los amigos, estaba dando las explicaciones
oportunas sobre la vida a bordo del barco. La conexión con Isra desde el primer
momento fue muy buena y eso ha hecho también que el viaje sea un éxito.
Detrás de este duro lobo de mar
hay un pirata con corazón de chocolate. Un hombre con mucho mar a sus espaldas
y muchos puertos por venir. Isra es un tío íntegro, coherente, sincero,
simpático, sensible y sencillo, que se bebe la vida cada día en la copa de la
amistad. Que disfruta con su trabajo y con el placer de las pequeñas cosas. Él
disfruta si tú eres feliz. Sus ojos, como los de todo el mundo, nunca engañan. Sólo
hay que saber mirar.
Salimos de Valencia cargados de
aletas y maletas, sopas y ropas, gafas de buceo y pastillas para el mareo. Este
barco de locos estupendos partía rumbo a Formentera e Ibiza.
La primera visita fue CALA SAONA, en
Formentera. Después de un viaje bastante movidito, la verdad, llegamos a esta cala de aguas cristalinas donde empezamos a tomar
contacto con este viaje inolvidable. Nos bañamos, vimos a los primeros
despelotados en los barcos y empezó la conexión con el espíritu libre de estas
islas.
El segundo lugar que visitamos
fue el ACANTILADO DE PUNTA RASA. La verdad es que es una cala
espectacular donde nadamos y buceamos hasta llegar a una cueva donde Isra,
nuestro patrón, tenía que dejar un “pequeño depósito” para futuros navegantes…
Más tarde paramos en LA
PEDRERA, una antigua cantera donde los romanos extraían piedras para
construir las torres de vigía y defensa de la isla. Aquí nuestras dos chicas
más jóvenes tuvieron un pequeño percance con un alga que se empeñó en dejar un autógrafo
en su piel. Fue cosa de poco.
Seguimos viaje y llegamos a ILLETES,
una cala bastante abierta, también de aguas cristalinas: Baños, risas y
bastante desmadre la verdad como en todo el viaje.
Cuando llegamos a ESPALMADOR, todavía
en Formentera, decidimos ir a untarnos de barro por todas partes para conocer los
beneficios de estos “lodos milagrosos”. El calor y el hedor fueron los
acompañantes de esta ciénaga. El olor nos afectó de diferente manera y nos
fuimos despelotando a nuestro aire: UNAS TODO, otros parte y algunas nada. Al
final salimos de barro hasta las cejas y juro que hacía años que no me reía
tanto: el barro tirante en nuestra piel, la pinta de primates que teníamos y la
naturalidad de las chicas despelotadas paseando por la playa. Paz y amor,
hermanos. Cruzamos andando el mar por un sitio espectacular hasta llegar a ES
TROCADORS, un lugar también muy especial con un cementerio de estatuas de
niños y animales -incluidos niños diabólicos como Chuqui!

Después de un día bastante
intenso fuimos de noche a la playa de SALINAS, ya en la isla de Ibiza.
Allí recogimos (y algunos conocimos) a Alberto, otro tripulante ilustre. Si en
algo me ha gustado especialmente este viaje es por la gente tan maravillosa que
he conocido y Alberto es uno de ellos: simpático, extrovertido, cariñoso,
familiar…¡Un encanto de persona la verdad!
Isra nos llevó caminando a
visitar LA PIEDRA DONDE NACIÓ EL
VIENTO, un lugar con una magia especial, una gran piedra tallada donde cada
año se van haciendo modificaciones según nos comentó “el Isra” –fíate tú-, y
donde prendimos una vela para tener
todos un futuro espléndido. Ya narcotizados
por la luna llena, caminamos hasta una torre de defensa cerca de un
acantilado donde enseñamos el culo a dos carrillos a LA LUNA. Una vieja
tradición marinera dice que hay que
hacerlo en noches como esa. Y así lo hicimos. Después de ver las fotos, hubo
gente que empezó a buscar como loca clínicas de estética especializadas en
culos caídos…menos mal que no había cobertura.
El camino de vuelta fue tan
divertido contando chistes que todos nos vimos estupendos y buenorros/as, que
es como estamos en realidad.
Al día siguiente navegamos hasta PUNTA
RAMA, una cala con una gran roca de fondo donde pasamos también un día
maravilloso. Conocimos a Carlos y Alvaro, padre e hijo, con puerto base en
Toledo. Majos, extrovertidos…y despelotados también.
Era por la tarde cuando visitamos
CALA JONDAL. Las chicas se pusieron guapas, más si cabe, porque tenemos
unas mujeres espectaculares – verdad chicos? Para ir a tomar unos mojitos al
BLUE MERLIN, un chiringuito de playa en zona VIP, que ese día estaba reservado
sólo para invitados a su fiesta. ¡Ellos se lo perdieron! Acabamos tomando los
mojitos en otro chiringuito cercano y aquello fue memorable de verdad. Después
de unos mojitos antes de cenar, la mente decidió no mandarle la orden correcta
al cuerpo para que respondiera y el resultado fue un itinerario en eses hasta
la playa para coger la zodiac. Yo llegué al barco en la primera remesa y podía
ver desde allí a las chicas en la orilla de la playa, bastante perjudicadas la
verdad, esperando a que las recogieran. Entretanto me enjaboné y cuando
llegaban me despeloté, tirando el bañador al tendido entre vítores por este
cuerpo de escándalo que se fundió con las aguas. ME LO PASÉ COMO UN ENANOOOO!

Como no habíamos tenido bastante
cachondeo visitamos esa noche VEDRANELL, un lugar también bastante
peculiar donde un conjunto de rocas en círculo forman la llamada OLLA DEL DIABLO. Un lugar enigmático,
con mucha energía, donde Isra nos comentó que hay una acústica especial en días
sin viento y con el mar en calma.
Ya tarde fondeamos en CALA
D’HORT con el propósito firme de cenar. Pero no fue posible en ningún
sitio. Y no fue porque Alberto no utilizara sus artes de persuasión. Pero ni
aún así. Casi todos volvimos al barco mojados hasta las cejas. Las chicas tan
pintadas, con las bragas en la mano dignas y derrotadas. Vuelta al barco y cena
improvisada de salchichas y risas. Fue también un momento inolvidable.
Pasó la noche y la travesía del
siguiente día nos llevó hasta CALA “RASTRILLO”. Cuando visitas una cala
en un entorno natural que no está degradado, no puedes evitar recoger lo que
otros se empeñan en dejar y que arremete contra el medio ambiente. La gente deja
de forma descuidada chanclas, aletas y demás enseres en cuevas ocultas que
debemos recoger para que todo permanezca como siempre…El servicio de limpieza
de Villaverde siempre cumpliendo con su deber!
El barro y la salitre se habían
adaptado a nuestra piel, y ello nos obligó a fondear en el PUERTO DE SAN
ANTONIO. Después de poner las defensas y ajustar las cornamusas –has visto
Isra cómo controlo ya, eh!- nos fuimos a dar una ducha de campeonato para que
estos cuerpos marineros bronceados por el sol,
volviesen a su estado anterior.
Uno de los últimos puntos de la
travesía fue PORT DES TORRENT
donde volvimos a recoger a Alberto, que pasó el día con nosotros. Allí dejamos
descansar a Isra, que necesitaba “encontrarse consigo mismo”…entretanto nosotros
organizamos un concurso de saltos desde el barco, donde pudimos conocer las
destrezas y habilidades de cada uno en esta modalidad gimnástica. Tengo que
decir que el jurado estaba amañado desde el principio y cada uno votaba
descaradamente a los suyos, con lo cual la entrega de diplomas no se realizó y
se sustituyó por unos aperitivos y un plato de lentejas para cada uno de los
participantes. Para amenizar la sobremesa, Alberto, un tío muy detallista, nos
obsequió con una botella de hierbas de Ibiza. A las chicas les había regalado unos
anillos que aceptaron encantadas.

El día terminó en una cala
cercana donde pudimos disfrutar de una brillante puesta de sol. Es uno de los
sitios donde está más presente la filosofía de Ibiza: naturalista, alternativa,
libre. Después tomamos una copa en un
lugar estupendo rodeado de puestos ibicencos.
El día siguiente partimos hacia
Valencia. El viaje tocaba a su fin. El trayecto fue bastante animado, vimos
delfines y fue una experiencia única. Saltaban por la proa una y otra vez y
pusieron una guinda inolvidable al viaje.
El tripulante más veterano del
velero, Vidal Berruga, trípode en mano, nos grabó con su cámara desde la zodiac
para tener un reportaje espectacular. Es todo un profesional.
Todos tan contentos, saludando con
la mano…hasta que Isra nos sugirió que actuásemos con naturalidad. Seguro que
el resultado es muy bueno.
La llegada a puerto fue
tranquila. Nuestros pies volvían a tocar tierra después de este viaje de
ensueño. Una ducha y vuelta a casa. Abrazos y más abrazos con Isra por las
vivencias compartidas, alguna lágrima que anudaba la garganta también se derramó
y lo mejor de todo el brindis por la vida y la amistad.
¡Hasta pronto amigos!
Javier Blanco.
(Un día compraré una
bolsa de Chetoos en Villaverde…)