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La isla de las cagarrutas

He estado investigando un poco más la curiosa historia de la isla de las cagarrutas. Joan tiene razón en lo que pasó, pero ahí no termina la historia. Aquí os dejo un poco más de información sobre aquellos acontecimientos:

 

HISTORIA DE LA ISLA

 

En 1856 una Fragata británica que surcaba el Mar Mediterraneo, capitaneada por Frederick Mansley, se topo, al oeste de Cerdeña, con una muralla de nubes negras en el horizonte.

 

 El capitán ordenó izar velas para acercarse rápidamente a tierra, mientras la altura de las olas y las inclemencias meteorológicas no paraban de crecer.

 

Las montañas de espuma salada barrían la cubierta cada vez con más fuerza.

 

La tormenta fue aumentando llegando a ser la mas terrible que ninguno de entre los miembros de la tripulación hubiera conocido nunca.

 

La fuerza de los elementos llego a su climax cuando avistaron una pequeña isla llamada por los lugareños Isla de Malu Entu. La isla del Mal Viento, en su lengua sarda, debido a los mortíferos vientos y corrientes que recorrían sus costas. 

 

El capitán Frederick ordenó arrojar por la borda todo lo superfluo en aquel momento de zozobra. Las armas, cañones, provisiones, los toneles de preciado cognac de su carga, los sacos de cebada, las cajas de trabajadas telas destinadas al comercio...

 

Todo ello fue devorado por las olas.

 

Mientras los miembros de la tripulación que aun se mantenían en pie se ataban con cabos a los mástiles para evitar ser despedidos, y durante horas y horas se mantuvieron, aterrorizados, intentando mantener el barco a flote, en medio de aquella gran  batalla entre la fragata, sus hombres y los elementos desencadenados por lo que parecía el infierno.

 

Tras más de 48 horas de tormenta, con la arboladura desparramada por la cubierta, chocaron contra una roca de la costa de la isla, y el barco, moribundo, con el casco destrozado, no pudo hacer frente a los despiadados envites de la mar.

 

Una única persona sobrevivió a semejante acontecimiento. El Capitán Mansley, que fue encontrado por un pesquero local días más tarde, metido en un tonel y con una extraña expresión en la cara. 

 

Fue llevado al puerto de Santa Giusta, donde se recupero físicamente, pero nunca recuperó totalmente la cordura.

 

Una vez en Southampton, frente a los armadores del buque, fue preguntado por la localización exacta de la isla para intentar recuperar la mercancía que se hubiese podido salvar, sólo pudo articular unas pocas palabras:

 

“Si volvéis a esa isla, sos vais a cagal”…

 

De ahí el sobrenombre actual de la maravillosa isla que visitaremos en semana santa!! 

 

No obstante, se pusieron en marcha: miles de doblones se invirtieron en la expedición.

Los hombres y mujeres más preparados, los más valientes y los más valiosos se embarcaron en una travesía de recuperación de los objetos perdidos que eran, por si mismos, más valiosos que la fragata y las vidas perdidas.

 

Y llegaron a la zona.

 

Y volvieron a encontrarse con una barrera de oscuras nubes en el horizonte.

 

Y se cagaron.

 

Esta vez no solo perdieron el barco y la carga, sino que prácticamente todos los miembros de la tripulación perdieron sus vidas. Por no tirar el cognac.

 

Sólo un reducido grupo de hombres y mujeres pudieron escapar, cada uno en un tonel, pero lleno.

 

La leyenda dice que llegaron a tierras sardas y que siguen de fiesta.

 

De esta segunda expedición nunca jamás se recuperó nada hasta bien pasados dos siglos.

 

Hace no mucho tiempo, encontraron una vasija herméticamente cerrada que fue inmediatamente trasladada al Museo Naval de Londres.

 

En su inspección radiográfica se pudo ver un mensaje en su interior. Era difícilmente legible, por lo que expertos científicos procedieron a diseccionar el envase hasta que sacaron el papel manuscrito de su interior.

 

El mensaje era confuso y estaba en otro idioma. Sólo se adivinaban algunas letras sueltas... Aún hoy en día nadie sabe explicar su contenido:

 

“Somos tres amigas… +34…”

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