El viaje de la libertad

publicado a la‎(s)‎ 5 ago. 2010 7:03 por Israel Cabrera   [ actualizado el 21 feb. 2017 15:36 ]

 “USTED PRIMERO”: EL VIAJE DE LA LIBERTAD.

Era por carnavales cuando quedamos para cenar en casa de María y Vidal. Son dos estupendos anfitriones que desde el principio te abren las puertas de su casa y de su corazón. Tan vitalistas y entusiastas. Tan cordiales y joviales que es imposible no sucumbir a su encanto. Ellos, junto con Laura y Antonio –DOS AMIGOS CON MAYÚSCULAS con los que hemos compartido muchas vivencias buenas y últimamente no tan buenas, tenían en mente realizar este viaje y nos contaron  lo bonito que podía llegar a ser. Nosotros teníamos otro plan de vacaciones para este año, la verdad, pero al final nos dejamos llevar por el canto de sirenas de estos cuatro locos estupendos. Sin saberlo, ya  estábamos  “embarcados” en el proyecto, sólo faltaba dar el “si, quiero”. Y lo dimos días más tarde.

 

Las más jóvenes del viaje eran Eva y Cristina. Eva, a la que conozco desde que nació, es una chica guapa, brillante, responsable y preocupada por los demás. Tiene un gran corazón y un enorme potencial.

 

Cristina, a la que conozco de otros viajes, es una chica bastante despierta que se integra bien en grupo. Conoce bien sus posibilidades. Pienso que los retos le estimulan y le hacen crecer como persona. Es también una chica estupenda.

 

A ambas les hemos escandalizado en más de una ocasión por nuestro comportamiento, pero estoy seguro que es un viaje que nunca van a olvidar. El tiempo da la perspectiva justa a las cosas.

 

Lo que a continuación escribo es la experiencia del viaje bajo mi punto de vista. Tengo que decir que para mí, especialmente este año, ha sido un viaje para los sentidos. La vida siempre nos pone delante aquello que necesitamos. Sólo hay que saber observar, esperar y estar alerta para que no pase de largo la oportunidad. Yo no la dejé pasar. Y me alegro mucho por ello. Esta vivencia, con amigos de siempre, con nuevos amigos, con el mar, ha sido inolvidable: un viaje de libertad, cariño, mucho amor y humor.

 

Lo he escrito con todo el cariño para vosotros. Espero que os guste. Se admiten cambios…, pero no voy a cambiar ni una coma, ja, ja, ja.

 EL VIAJE

 Yo fui el último en embarcar. Cuando llegué, Israel, Isra para los amigos, estaba dando las explicaciones oportunas sobre la vida a bordo del barco. La conexión con Isra desde el primer momento fue muy buena y eso ha hecho también que el viaje sea un éxito.

 Detrás de este duro lobo de mar hay un pirata con corazón de chocolate. Un hombre con mucho mar a sus espaldas y muchos puertos por venir. Isra es un tío íntegro, coherente, sincero, simpático, sensible y sencillo, que se bebe la vida cada día en la copa de la amistad. Que disfruta con su trabajo y con el placer de las pequeñas cosas. Él disfruta si tú eres feliz. Sus ojos, como los de todo el mundo, nunca engañan. Sólo hay que saber mirar.

Salimos de Valencia cargados de aletas y maletas, sopas y ropas, gafas de buceo y pastillas para el mareo. Este barco de locos estupendos partía rumbo a Formentera e Ibiza.


 La primera visita fue CALA SAONA, en Formentera. Después de un viaje bastante movidito, la verdad,  llegamos a esta cala  de aguas cristalinas donde empezamos a tomar contacto con este viaje inolvidable. Nos bañamos, vimos a los primeros despelotados en los barcos y empezó la conexión con el espíritu libre de estas islas.

El segundo lugar que visitamos fue el ACANTILADO DE PUNTA RASA. La verdad es que es una cala espectacular donde nadamos y buceamos hasta llegar a una cueva donde Isra, nuestro patrón, tenía que dejar un “pequeño depósito” para futuros navegantes…

Más tarde paramos en LA PEDRERA, una antigua cantera donde los romanos extraían piedras para construir las torres de vigía y defensa de la isla. Aquí nuestras dos chicas más jóvenes tuvieron un pequeño percance con un alga que se empeñó en dejar un autógrafo en su piel. Fue cosa de poco.

Seguimos viaje y llegamos a ILLETES, una cala bastante abierta, también de aguas cristalinas: Baños, risas y bastante desmadre la verdad como en todo el viaje.

Cuando llegamos a ESPALMADOR, todavía en Formentera, decidimos ir a untarnos de barro por todas partes para conocer los beneficios de estos “lodos milagrosos”. El calor y el hedor fueron los acompañantes de esta ciénaga. El olor nos afectó de diferente manera y nos fuimos despelotando a nuestro aire: UNAS TODO, otros parte y algunas nada. Al final salimos de barro hasta las cejas y juro que hacía años que no me reía tanto: el barro tirante en nuestra piel, la pinta de primates que teníamos y la naturalidad de las chicas despelotadas paseando por la playa. Paz y amor, hermanos. Cruzamos andando el mar por un sitio espectacular hasta llegar a ES TROCADORS, un lugar también muy especial con un cementerio de estatuas de niños y animales -incluidos niños diabólicos como Chuqui!

Después de un día bastante intenso fuimos de noche a la playa de SALINAS, ya en la isla de Ibiza. Allí recogimos (y algunos conocimos) a Alberto, otro tripulante ilustre. Si en algo me ha gustado especialmente este viaje es por la gente tan maravillosa que he conocido y Alberto es uno de ellos: simpático, extrovertido, cariñoso, familiar…¡Un encanto de persona la verdad!

Isra nos llevó caminando a visitar  LA PIEDRA DONDE NACIÓ EL VIENTO, un lugar con una magia especial, una gran piedra tallada donde cada año se van haciendo modificaciones según nos comentó “el Isra” –fíate tú-, y donde prendimos una vela para  tener todos un futuro espléndido. Ya narcotizados  por la luna llena, caminamos hasta una torre de defensa cerca de un acantilado donde enseñamos el culo a dos carrillos a LA LUNA. Una vieja tradición marinera  dice que hay que hacerlo en noches como esa. Y así lo hicimos. Después de ver las fotos, hubo gente que empezó a buscar como loca clínicas de estética especializadas en culos caídos…menos mal que no había cobertura.

El camino de vuelta fue tan divertido contando chistes que todos nos vimos estupendos y buenorros/as, que es como estamos en realidad.

Al día siguiente navegamos hasta PUNTA RAMA, una cala con una gran roca de fondo donde pasamos también un día maravilloso. Conocimos a Carlos y Alvaro, padre e hijo, con puerto base en Toledo. Majos, extrovertidos…y despelotados también.

Era por la tarde cuando visitamos CALA JONDAL. Las chicas se pusieron guapas, más si cabe, porque tenemos unas mujeres espectaculares – verdad chicos? Para ir a tomar unos mojitos al BLUE MERLIN, un chiringuito de playa en zona VIP, que ese día estaba reservado sólo para invitados a su fiesta. ¡Ellos se lo perdieron! Acabamos tomando los mojitos en otro chiringuito cercano y aquello fue memorable de verdad. Después de unos mojitos antes de cenar, la mente decidió no mandarle la orden correcta al cuerpo para que respondiera y el resultado fue un itinerario en eses hasta la playa para coger la zodiac. Yo llegué al barco en la primera remesa y podía ver desde allí a las chicas en la orilla de la playa, bastante perjudicadas la verdad, esperando a que las recogieran. Entretanto me enjaboné y cuando llegaban me despeloté, tirando el bañador al tendido entre vítores por este cuerpo de escándalo que se fundió con las aguas. ME LO PASÉ COMO UN ENANOOOO!

Como no habíamos tenido bastante cachondeo visitamos esa noche VEDRANELL, un lugar también bastante peculiar donde un conjunto de rocas en círculo forman la llamada  OLLA DEL DIABLO. Un lugar enigmático, con mucha energía, donde Isra nos comentó que hay una acústica especial en días sin viento y con el mar en calma.

Ya tarde fondeamos en CALA D’HORT con el propósito firme de cenar. Pero no fue posible en ningún sitio. Y no fue porque Alberto no utilizara sus artes de persuasión. Pero ni aún así. Casi todos volvimos al barco mojados hasta las cejas. Las chicas tan pintadas, con las bragas en la mano dignas y derrotadas. Vuelta al barco y cena improvisada de salchichas y risas. Fue también un momento inolvidable.

Pasó la noche y la travesía del siguiente día nos llevó hasta CALA “RASTRILLO”. Cuando visitas una cala en un entorno natural que no está degradado, no puedes evitar recoger lo que otros se empeñan en dejar y que arremete contra el medio ambiente. La gente deja de forma descuidada chanclas, aletas y demás enseres en cuevas ocultas que debemos recoger para que todo permanezca como siempre…El servicio de limpieza de Villaverde siempre cumpliendo con su deber!

El barro y la salitre se habían adaptado a nuestra piel, y ello nos obligó a fondear en el PUERTO DE SAN ANTONIO. Después de poner las defensas y ajustar las cornamusas –has visto Isra cómo controlo ya, eh!- nos fuimos a dar una ducha de campeonato para que estos cuerpos marineros bronceados por el sol,  volviesen a su estado anterior.

Uno de los últimos puntos de la travesía fue PORT  DES TORRENT donde volvimos a recoger a Alberto, que pasó el día con nosotros. Allí dejamos descansar a Isra, que necesitaba “encontrarse consigo mismo”…entretanto nosotros organizamos un concurso de saltos desde el barco, donde pudimos conocer las destrezas y habilidades de cada uno en esta modalidad gimnástica. Tengo que decir que el jurado estaba amañado desde el principio y cada uno votaba descaradamente a los suyos, con lo cual la entrega de diplomas no se realizó y se sustituyó por unos aperitivos y un plato de lentejas para cada uno de los participantes. Para amenizar la sobremesa, Alberto, un tío muy detallista, nos obsequió con una botella de hierbas de Ibiza. A las chicas les había regalado unos anillos que aceptaron encantadas.

 El día terminó en una cala cercana donde pudimos disfrutar de una brillante puesta de sol. Es uno de los sitios donde está más presente la filosofía de Ibiza: naturalista, alternativa, libre.  Después tomamos una copa en un lugar estupendo rodeado de puestos ibicencos.

 El día siguiente partimos hacia Valencia. El viaje tocaba a su fin. El trayecto fue bastante animado, vimos delfines y fue una experiencia única. Saltaban por la proa una y otra vez y pusieron una guinda inolvidable al viaje.

 El tripulante más veterano del velero, Vidal Berruga, trípode en mano, nos grabó con su cámara desde la zodiac para tener un reportaje espectacular. Es todo un profesional.

Todos tan contentos, saludando con la mano…hasta que Isra nos sugirió que actuásemos con naturalidad. Seguro que el resultado es muy bueno.

 La llegada a puerto fue tranquila. Nuestros pies volvían a tocar tierra después de este viaje de ensueño. Una ducha y vuelta a casa. Abrazos y más abrazos con Isra por las vivencias compartidas, alguna lágrima que anudaba la garganta también se derramó y lo mejor de todo el brindis por la vida y la amistad.

 

¡Hasta pronto amigos!

 

 

Javier Blanco.

(Un día compraré una bolsa de Chetoos en Villaverde…)

 

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