17.- Dejamos Túnez

publicado a la‎(s)‎ 8 mar. 2011 15:49 por Israel Cabrera   [ actualizado el 8 mar. 2011 15:50 ]

Lunes, 7 de marzo de 2011. HRB 1617. Israel

He pasado gran parte de la guardia a la rueda hasta que le he sacado más de 10 nudos a este cascarón (luego se verá que pasamos los 15 nudos). Hemos improvisado un tensor de obenque alto para poder sacar todo el trapo sin que el palo cimbree de la preocupantísima manera en que lo hacía.

Además, a primera hora de la mañana, hemos parado el motor y hemos descubierto que el motor de arranque no funciona. Lo han apañado mientras yo dormía.

El viento está rolando hacia nuestra popa y ya hemos dejado Cerdeña en nuestra aleta de estribor sin siquiera divisar tierra. Al final nuestra derrota se ha desarrollado por la zona más meridional del Mediterráneo. Justo lo que todos nos desaconsejaban. Yo no se por qué la gente desaconseja tantas cosas.

No he parado el motor por los problemas al arranque, pero sin embargo, lo he puesto en punto muerto y hemos navegado a vela durante horas. Seguimos haciéndolo. En realidad, el motor nos proporciona medio nudo más del que estamos haciendo, y merece la pena descansar de tanto ruido.

Para comer, Juan se ha preparado un plato alto en colesterol que consistía en dos huevos fritos, jamón frito, patatas fritas y lomo de cerdo. El momento ha sido tan oportuno, que se ha ganado un puesto entre los chefs…

Estamos a 266 millas de Ibiza, pero no vamos a rumbo directo. Ahora el viento nos entraría justo en la popa, y preferimos navegar a un largo, pues vamos más deprisa, más estables y eso nos gusta. Ya traslucharemos y haremos otro bordo si es que el viento no contrarrola (que es lo que yo sospecho que pasará).

Andrés se despierta sobresaltado cada vez que ocurre algo. Si paro motor, se despierta sobresaltado, si una ola tira cuatro cacharros al fregadero, se despierta sobresaltado, si una ola da de costado, se despierta sobresaltado… se nota que lleva mucha carga a sus espaldas, pero todo está saliendo bien al fin y al cabo y pronto se verá al frente de un barcazo en sus conocidas aguas de Ibiza y Formentera, orgulloso de todo el esfuerzo que ha invertido en este proyecto. Y yo me alegraré mucho cuando lo vea.

Ya sabes que tengo por norma no bajar de 6 nudos en mis travesías largas si los medios a mi alcance lo permiten. En estos momentos hacemos 7,3 nudos. Con el motor ganaríamos más de un nudo, pero a mi no me preocupa, así que no seré yo quien diga nada.

Poco a poco nos alejamos de Túnez y nuestro rumbo apunta directamente a la zona de Baleares.

Puesto que el mar entra ahora por la aleta, el barco pega bandazos y todo vuela sobre las repisas.

A media mañana hemos quitado el toldo y nos hemos tumbado al sol. En mis ojos cerrados, una cortina de color rojo claro representaba mis párpados. Un profundo olor a mar, a alta mar, está ya instalado en mi pituitaria. El sonido de la madera y de las olas y de las velas, interrumpido muy de vez en cuando por algún comentario de mis compañeros a cerca del rumbo o de la velocidad era lo que habitaba mis oidos.

Las manos las tenía cruzadas sobre mi pecho y las piernas algo más elevadas que el tronco, descansaban sobre un altillo en la cubierta del Octopus. Un cojín bajo mi cabezota. Voy bien abrigado, por lo que no sentía sensación de frío. Todo estaba donde tenía que estar, todo en su sitio. Y he sentido, por primera vez en el 2011, que estaba expuesto a los primeros soles de la primavera, el primer sol tibio que te permite estar a gusto a la intemperie. El primer sol del año. Está bonito escribir sensaciones, pues más tarde se reviven cuando se leen, e incluso se pueden contagiar, con un poco de suerte, a las personas que lo leen desde otro lugar. Espero que lo puedas disfrutar como yo he hecho.

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