5.- Analisis de osmosis

publicado a la‎(s)‎ 18 feb. 2011 6:33 por Israel Cabrera   [ actualizado el 18 feb. 2011 17:55 ]
Una de las cosas que más preocupa a la gente que compra un barco es precisamente el estado del casco.

A nosotros también. Pero nosotros teníamos al maestro Agustín de nuestra parte. Aparte de tener un gran libro sobre este proceso, este señor va dando conferencias sobre el tema. Tiene percebes en los cojones de examinar cascos y ver distintos niveles de hidrólisis y osmosis...
Los barcos maltratados o mal mantenidos suelen tener algún nivel de hidrólisis en su casco.
De dentro a fuera, después del Poliester reforzado con fibra de vidrio el barco se protege con una pintura muy resistente llamada gelcoat, una capa de imprimación y patente.
Puesto que la patente es permeable, cualquier tipo de desperfecto en el gelcoat permitirá al agua meterse en el entramado de fibras de vidrio haciendo que este se pudra, generando hidrólisis que separará las distintas capas de fibra que se pusieron en el laminado.

Con los años, la humedad va penetrando en el casco hasta que este queda totalmente inservible.

Por eso, es importante prestar mucha atención a este fenómeno si compras un barco.
A veces, los barcos pasan un "tratamiento antiosmosis"... lo pelan, lo limpian, lo chorrean, lo secan, lo rehacen... lo putean.
Nuestro barco había sido reforzado antiosmosis con una capa de epoxi, un material todavía más resistente que el gelcoat que tiene el riesgo de que, si lo aplicas dejando humedad dentro, ahí se queda.
Por lo tanto, nuestro objetivo fue comprobar en las distintas capas de material del casco, el nivel de humedad que albergaba.
Con una lijadora fina, mucha paciencia, y manos profesionales, fuimos decapando el casco para ver las capas de patente, la de epoxi, la de imprimación, la de gelcoat y la fibra directamente.
Con un hidrómetro fuimos comprobando los niveles de humedad en las distintas capas que descubríamos.

Pero no nos quedamos ahí... hicimos una "cata" del casco. Lo que en mi pueblo se llama un agujero.
De ahí sacamos un taco de fibra para ver las distintas capas de laminación y si había capas despegadas por el efecto de la hidrólisis.
Por supuesto, el careto del personal no tenía desperdicio. El dueño del barco ya estaba avisado de nuestras intenciones, pero bueno. Yo lo entiendo. No es fácil digerir que alguien llegue con una troqueladora y le haga un agujero a tu barco.
Caso aparte es el agua que se suele alojar en la pala de prácticamente la totalidad de los timones y en la mayoría de las orzas.
Y nosotros teníamos una taladradora.

Con muchísimo cuidado, y refrigerando la broca según taladrábamos para evitar una explosión de metano, taladramos la orza y el timón y tomamos muestras del agua que se encontraba adentro.
Dicen que la osmosis huele a "caramelo de pera", pero nosotros preferimos analizar el nivel de acided del agua que contenían para deducir el nivel de hidrólisis que había dentro... y así hicimos. Era neutra: PH7.
Pobre "Octopus", que así se llama el barco... supongo que se sentía como en una revisión de próstata...
El proceso fue francamente interesante y bueno, aunque había algo de hidrólisis superficial, la cosa estaba francamente bien, muy bien, por lo que el barco había pasado su último examen. El examen de la ósmosis. Y lo había pasado con nota.

Ahora sólo quedaba... tapar los agujeros... y darle todas las capas necesarias para dejar el barquito de nuevo en condiciones:
Utilizamos fibra de vidrio, masilla de epoxi, gelcoat, imprimación y patente...

Tanto la fibra como el gelcoat llevan un catalizador, que acelera por un proceso químico su secado, desprendiendo calor, pero bueno, nosotros nos ayudamos también de una pistola de calor, pues teníamos cierta prisa por empezar a "pensar en otras cosas"...

Reparamos algunos arañazos que había sufrido el casco en el proceso de varado, el personal del varadero hizo su trabajo con la patente y bueno, nosotros nos pusimos a...
...pensar en otras cosas...

...mucho más interesantes...

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